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Esta Publicación ha sido autorizada por la Sociedad Bolivariana del Estado Zulia y la Academia de Historia del Estado Zulia, es una publicación póstuma del autor Luis Guillermo Hernández, conmemora un siglo de Resistencia Indigena en la Cuenca del Lago de Maracaibo.

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El Cacique Nigale y su tiempo.
        Roberto Simancas

He comenzado a leer el libro. Las primeras impresiones es la de un acucioso investigador, que aunque comprende la leyenda negra, es decir, el casi exterminio del aborigen por el español; tambièn nos radiografìa la no muy platònica vida entre las propias culturas de los sin dioses, antes de la llegada del español. Entender esta realidad, me hace comprender a su vez por què no solamente han sido los sicarios colombianos contratados por los caucàsicos ganaderos de Pèrija, quienes han contribuido con la matanza de yupas y baris; sino tambièn la contrata de guajiros en el Sur del Lago para igual menester.

Es que los odios històricos no se acaban de la noche a la mañana; haciendo una comparaciòn, es el caso de la leyenda negra contra Pàez, producto de la Cosiata; pero nadie entra en la vida cotidiana de una Mariño y su rencor contra Sucre; èste favorito de aquel en el Oriente, al ver a Bolìvar se encabrona con èste, y tira por el aire la amistad con el primero; eso, que no se olvida se lo cobrarìa Mariño cuando fue comisionado por el Centauro de los Llanos junto al cìnico de Peña, para recibir al Gran Mariscal cerca de la Grita (Estado Tàchira); donde apenas parlamenta y tuvo que regresar con las tablas sobre la cabeza a la
Nueva Granada.

Mas no basta ciudadano Abogado Jesùs Parra hacer mea culpa por la matanza en tiempos pasados y que se proyecta de una u otra manera en el presente; pienso que Don Luis Guillermo- se merece este calificativo- probo en su concepciòn de la historia como proceso que la rige las mentalidades, es decir, las elites, no dio el gran salto para una concepciòn dialèctica de la historia. No sè si por todos sus temores y esa ideologìa a cuesta aprendida en los Maristas; porque el hombre bien conocìa el materialismo històrico. Recuerdo que el primer buen libro para tener una concepciòn clara del mismo, me lo obsequiò èl titulado El Marxismo, de Henry Lefevbre.

El Cacique Nigale y su tiempo un libro de verdadera consulta. Que tristeza dan los seudos marxistas en las càtedras universitarias, quienes teniendo todas las posibilidades del mundo para la investigaciòn; jamàs han buceado como lo hizo Luis, con todas las dificultades econòmicas y de salud, pràcticamente solo. Creo recoger el espiritu de Luis en dìàlogos casi interminables que tuve con èl: Me decìa que para `èl un hombre formado en una concepciòn de lo clàsico, adentrarse en el mundo aborigen le era penoso; pero su proyecto de ir desgranando parte de la historia regional colonial era impostergable, para lo cual pensaba vivir muchos años para hacerlo. Luis sinceramente y para no seguirme repitiendo nos deja un libro de equilibrio, que pudiese ser para mi con una concepciòn dialècitca de la historia, un contrasentido; pero, sì, un libro muy bien ponderado sin exaltaciones grotescas, sintiendo en lo profunto la alevosìa del crimen; aunque tambièn sincerando la realidad de pillaje de igual modo de los Caribes, simples marinos en gran medida que no lograron asaltar la ciencia y la tecnologìa, que si traìan los barbudos españoles.

A lo lejos con todas las diferencias con Luìs en su concepciòn de la historia y de vida; le respeto en gran medida y este libro- el libro que yo en lo personal buscaba desde hace tiempo- me confirma su recuerdo como el hombre que bien quiso a su regiòn zuliana. Regiòn hoy en casi un fraccionamiento ante la arremetida de un hombre como Chàvez y la invasiòn ahora si declarada de la Casa de Nariño, en esa pretensiòn de la familia Londoño de tener salida al Lago. ¿Què serà del Zulia? La verdadera pregunta cuando leemos a Luis; en lo personal sin ànimo nihilista, pienso que somos un pueblo de paso y el bucanero y el fenicio iràn desdibujando lo que fuimos, si es que algo fuimos.

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